jueves, 13 de mayo de 2010

Capítulo XVI

De lo que le sucedió al ingenioso hidalgo que él se imaginaba ser castillo.


Trata de que Don Quijote y Sancho Panza llegan a una venta a descansar. Allí a Don Quijote las hijas del ventero le curaron heridas, le vistieron la cama de limpio...etc.
Estando allí Don Quijote, cuando despertó se creyó que todas las hijas de las venteras eran doncellas que estaban en el castillo y estaban enamoradas de él. Entoces Don Quijote creyendo que todas las ''doncellas'' estaban enamoradas de él, cojió a una y la obligó a que se casara con él, pero lo que él no sabía es que ella estaba prometida con otro hombre. El hombre al que estaba prometido con ella, los vió a los dos juntos y empezó a pegarle a Don Quijote. Al final Don Quijote mató a ese hombre.

CAPÍTULO XXXVIII

Don Quijote de la Mancha da un discurso mientras los demás comentan sobre las armas y las letras, en el cual dice que los soldados o caballeros andantes como él, aún corriendo más peligros, pasando hambre, sed y frío, arriesgando sus vidas…, son menos premiados que los estudiantes, aunque es más fácil premiar a dos mil letrados que a treinta mil soldados. Cuenta como ser eminente en letras cuesta mucho tiempo y males, pero que en cambio los soldados a cada paso se están arriesgando a perder su vida.

Habla del enfrentamiento entre armas y letras, pero también dice que no podrían vivir la una sin la otra. Dicen las letras que sin ellas no se podrían sustentar las armas, porque la guerra también tiene sus leyes y está sujeta a ellas. A esto responden las armas que las leyes no se podrán sustentar sin ellas, porque con las armas se defienden las repúblicas, se conservan los reinos, se guardan las ciudades, se aseguran los caminos...

Para finalizar dice que en el alma le pesa el haber elegido el oficio de caballero andante en la época en la cual vivía, ya que las nuevas armas que había no podía vencerlas con su valor y su espada, estaba corriendo más peligros que los caballeros de siglos pasados. Pero aún así esto no le impediría ser recordado.

CAPÍTULO III

DONDE SE CUENTA LA GRACIOSA MANERA QUE TUVO
DON QUIJOTE EN ARMARSE CABALLERO.

Don Quijote terminó de cenar, llamó al ventero y cuando este llegó, Don Quijote se puso de rodillas diciéndole que le otorgara el don que le pedía.
El ventero se encontraba confuso, hasta que le tuvo que decir que se lo otorgaba.
Don Quijote le decía que no esperaba menos y que esta noche iba a velar las armas en su castillo, para poder mañana cumplir lo que tanto deseaba.
El ventero, como era un poco socarrón, para reírse un rato le empezó a contar cosas y le dijo que en su castillo se había derribado la capilla para velar las armas y le dijo que las podría velar en un patio.
Este le preguntó si llevaba dinero y el ventero le dijo que muchas veces se equivocaban y que siempre debería llevar.
Don Quijote se lo prometió y luego cogió todas sus armas y se fue para un corral a velarlas.
Cuando estaba el ventero allí dentro de su venta a todos sus huéspedes de la locura de Don Quijote, todos lo empezaron a mirar viendo como se movía de un lado para el otro, y no le quitaban la vista de encima.
Un arriero fue a darle de beber a sus mulos, quitó las lanzas de la pila y Don Quijote muy enfadado le dio un golpe en la cabeza, cayéndose al suelo.
Más tarde fue otro arriero e hizo lo mismo que el de antes, Don Quijote se volvió a enfadar, le dio otro porrazo y le abrió la cabeza en cuatro partes. De esta manera toda la gente que había en la venta salió corriendo al escuchar el inmenso ruido, empezaron a tirar piedras contra Don Quijote y este muy enfadado empezó a decir cosas y a defenderse.
Al final, se calmaron por las persuasiones del ventero, diciéndole este a Don Quijote que ya había velado bastante y este se lo creyó.
Luego le trajeron un libro y un muchacho venía con una vela y acompañado de dos doncellas. Don Quijote leyendo el libro le dijo que se pusiera de rodillas. Entonces este empezó a leer y a hacer como si rezara. Al mismo tiempo, Don Quijote le dijo a unas de las doncellas que le ciñese la espalda y le preguntó a la segunda cómo se llamaban y de dónde eran.
Cuando Don Quijote terminó se subió en lo alto de Rocinante, se despidió del ventero y le agradeció que le hubiese armado caballero. El ventero con ganas de verle ya fuera de la venta le contestó y no le pidió el dinero por haber estado en la posada y así lo dejó marchar.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Capítulo XXX

Que trata del gracioso artificio y orden que se tuvo en sacar a nuestro enamorado caballero de la asperísima penitencia en que se había puesto.

En este capítulo Dorotea le cuenta una historia falsa, ayudada por el cura, sobre una princesa llamada Micomicona. Esta, hija del rey Ticranio el Sabedor y la reina Jaramilla, estaba destinada a casarse con un gigante llamado Pandafilando, según lo que predijo el rey. Esta salió de su reino en busca de Don Quijote para que la ayudara a vencer a Pandafilando y evitar su casamiento con el gigante. Don Quijote estaba dispuesto a ir a salvarla del gigante, pero se negó a tener que casarse con ella. Entonces Sancho se enfadó con el porque decía que Dulcinea no le merecía. Este le castigo pegándole varias veces. Al final decidieron dejar de pelearse y Sancho pidió perdón a Don Quijote besándole la mano. Entonces, Don Quijote, aprovechando que hablaban de Dulcinea le preguntó sobre la carta que le mandó llevar a esta. Sancho le dijo que no había llevado carta alguna, porque se le olvidó, pero recordó la carta cuando se la leyó Don Quijote y se la contó a un sacristán punto por punto para que se la dijera a Dulcinea. Don Quijote feliz, le preguntó si aún recordaba la carta, pero Sancho negó, ya que decidió olvidarla ya que no le servía para nada más.

domingo, 9 de mayo de 2010

La eutanasia


La eutanasia es todo acto u omisión cuya responsabilidad recae en personal médico o en individuos cercanos al enfermo y que ocasiona la muerte.
Esto quiere decir que las personas mayores que padecen esta enfermedad no pueden decidir si quieren morir o no, es decir, que una persona que es parapléjico, no se puede mover de la cama ya que su cuerpo no se lo permite, lo único que puede mover es la boca.
Esta persona para estar en una cama sin poderse mover decide que le quiten los cables y dejarla morir, pero la ley no le permite que ellos tengan derecho a decidir esto ya que esta prohibido. Ahora yo me pregunto ¿Por qué la ley no deja a una persona morir, si esas personas en vez de estar sufriendo no las dejan morir?
Yo creo que cada cual es libre de hacer lo que quiera con su vida, que la ley no tiene nada que ver ahí.

martes, 4 de mayo de 2010

Cervantes y El Quijote

En el siguiente enlace del Centro Virtual Cervantes cuentan con numerosos artículos y el texto completo de la obra. Cada uno de vosotros ha de elegir un capítulo y resumirlo para contárselo al resto de compañeros. Asimismo, habéis de acompañar vuestro texto con una música adecuada para la historia, que puede ser de creación personal o bien ya elaborada. Un saludo.